No es una exageración de marketing.
Es la reacción más común que recibimos: "Pensé que sabía cómo sabía la miel."
La miel cruda en panal tiene una complejidad de sabor que varía según la flor, la región, la temporada y el apicultor. Tiene notas florales, terrosas, a veces frutales — una profundidad que ningún proceso industrial puede replicar porque ningún proceso industrial la preserva.
La primera vez que rompes la cera de un panal Bevalora y dejas que la miel fluya naturalmente, entiendes por qué existe esta distinción.
No es que la miel de supermercado sea mala. Es que nunca fue miel en primer lugar.